Bellas y frágiles caen desde lo más alto
hasta lo más bajo
caen por miedo, por tristeza, por dolor
pero las que caen con más intensidad
son aquellas que nos recuerdan la
realidad, las que afloran en los momentos
más vulnerables y las que nadie puede ver.
Sólo una persona puede verlas
puede olerlas, puede sentirlas
puede saber el porqué de su existencia
y aún así puede dejarlas atrás
en cuestión de segundos, minutos u horas.
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